Archivos para Enero, 2006

Arte rústico

Como he mencionado antes, soy una papa para las artes. No tengo ni la más mínima habilidad para la música, la pintura, el teatro, etc… Es por esa razón que también tiendo a disfrutar de las expresiones de arte, por más simples que parezcan.

Menciono esto, porque desde hace días, al ir al área industrial, me fui encontrando diversos carteles hechos para señalar diversos aspectos de la seguridad, cuestión muy importante en nuestro ambiente laboral. Así que, sin más, les dejo una pequeña colección fotografiada hoy a mi paso por el área industrial.

No dejen de decirme cuál es su favorito.

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Hoy me sacaron de la cama. :-/

Y todo gracias a un sistema que no sé a quién se le ocurrió modificar sin el debido aviso, como marcan los procedimientos. Así, sin más ni más de repente no se podía entrar al sitema que se utiliza para el control del traslado de personal por vuelo. ¿Se imaginan? Una locura, totalmente… Con decirles que el oficial de vuelos de aquí, comienza su labor a las 5:00 de la mañana. Así que nomás échenle cuentas desde qué horas ando circulando.

Luego apareció, no sé de dónde ni por qué una persona que me habían dicho desde hace un par de meses que lo habían enviado ya otro lado!!! Me ha tenido todo el día, llame y llame y llame y si no le duele una cosa, le duele otra… Y no sé cómo le haga pero me rastrea. Con decirles que es la hora (10:50 pm) en que todavía no termino con él… cuando mi horario “oficial” es hasta las 7:00 de la noche. ¡Todo sea por no oirlo mañana ya! Pero algo me dice que no, que va a seguir… :-
En días como este, quisiera una dosis extra y sobrenatural de paciencia. El teléfono hoy fue realmente infernal… y ya no lo soporto. Lo cual es raro porque generalmente ese sentir me viene ya como al doceavo día y hoy apenas es el octavo.

Esos que platicaron conmigo hoy… si me sientieron especialmente “dificil” hoy, ya saben por qué. :-D

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Día hueco

Sí, así se me ocurre nombrar al día de hoy. Diría Carlos “un día equis”… y no tengo nada qué contar en sí.

Curiosamente, coincide con el primer ciclo de 28 días (una estancia a bordo y un descanso) y me da la impresión de que se me agotan los temas… Mi vida es así, metódica, predecible y… aburrida.

En serio que durante el día estuve pensando en una y otra cosa qué comentar y así como me llegaban a la mente, las desechaba. Primero pensé que sobre un cuate nuevo que hice, pero no le tomé foto y así no le veo el chiste. Luego, también pensé en unos carteles que han puesto con mensajes sobre la seguridad… pero hoy no fui al área industrial para tomarles fotos.

Está también lo de una emergencia que surgió y hubo que traer a personal para atender ese asunto, con la consecuencia de que han tendio que liberar camas. O sea, es gente cuyas respectivas empresas deberían buscarles acomodo en otro lugar o regresarse a tierra… pero no se van. Y ahi andan durmiendo en el teatro o en la sala de recreación. La verdad, no sé por qué han preferido(?) quedarse en esas condiciones a irse.

¿Tal vez de las comidas? Hoy, como cada domingo, hubo parrillada. Sirloin, t-bone, arracheras, costillitas de cerdo, pollo al horno, salchicas y chorizos asados, frijoles charros, quesadillas, salsas a morir, agua de jamaica y, de postre, pastelito de 3 leches… No, tampoco…

¡Ah, ya sé! Sobre lo que hice… pero, ¡chale!, ya con la bitácora que tengo que llenar me da y sobra y no es el caso aburriles ni tener un Blog como relator de agenda. Además, me llevé prácticamente todo el día con una máquina a la que tuve que “resucitar” (respaldar datos, formatear y volver a instalar todo, configurar y regresar los datos) y, en todo caso, las cosas técnicas las escribo en otros espacios.

Con esas enormes esperas, en lo que la máquina trabaja, me leí otro capítulo del libro de HTML. Me aburrí y me puse a jugar con la Pocket…

¡Por cierto! Muy contento me iba a comprar el Microsoft Entertainment PocketPak para matar más el tiempo y resulta que a la hora de pagar, me salen con que “en su país, no está a la venta este producto” (o algo parecido). ¡Pues qué se creen? Así que ni manera… en lo que veo cómo arreglo esto, bajé unos cuantos juegos de prueba, a ver cuál me convence.

¡Sí, sí! La noticia del día. Al fin me entraron las ganas de presentar otro examen de la certificación. Así, de imprevisto… Ya ando estudiando con una guía que tengo por aquí. Dirán “éste está loco, no ha terminado un libro y ya anda en otro”… Y sí, en parte tienen razón. Ahora llevo 3 lecturas simultáneas, contando el de “La reina cautiva” que ya va más de la mitad. Pero bueno, aún no canto victoria… lo importante es aprobar el examen.

Lo bueno es que se me acordó esto último. Si no, quién sabe qué es lo que les iba a contar.

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Mis 5 hábitos extraños

Creo que esto de la sentencia que me dejó Imoq me viene muy bien para hoy, porque la verdad no tengo gran cosa de qué contarles hoy. Así pues, paso primero las instrucciones:

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  • Cada jugador debe publicar un mensaje con el título “Mis 5 hábitos extraños”.
  • Todas las personas que sean invitadas a jugar también indicarán claramente el reglamento.
  • Finalmente, cada participante escogerá a otras 5 personas (añadiendo el link a sus blogs) para que se unan al juego.
  • Deben dejar un comentario a esas 5 personas diciéndoles: “Has sido elegido” invitándolos a tu blog a ver de que se trata.

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Ahora viene lo mejor…

La verdad, me dió algo de trabajo encontrar hábitos extraños publicables… je je je Me ponía a pensar y pensaba, y pensaba y no se me venían a la mente. En un momento, llegué a pensar que a lo mejor no los tenía, pero recordé a cierto amor pasado quien siempre me decía “¿Por qué no eres normal?”, así que si decía eso era por algo. :-) Encontré estos, que en general veo que giran más o menos por la misma área. Por cierto, tengo algunos parecidos a los de Imoq, como eso de ir contando (pasos, ladrillos, escaleras, líneas, barrotes de rejas, etc.) y percibir errores en lo que los demás dicen… De esto último no se escapan ni los predicadores en las iglesias.

En fin, aquí van:

  1. Soy temerario cuando se trata de tomar autobuses. Por alguna extraña razón siempre estoy “listo”, justo el tiempo necesario que llevará el trayecto a la terminal. Curiosamente, sólo he perdido el autobús en dos ocasiones en toda mi vida. En una de ellas, ya en la terminal, por un amigo que tardó en despedirse más de lo debido.
  2. Me facilita la vida hacer las cosas “por procedimiento” (así le digo, incluso). Me asegura que no habrá olvidos. Aunque de repente “se me vele el rollo”, si algo lo hago ya “por procedimiento” es muy pero muy dificil que lo haya olvidado. Por ejemplo, revisar que estén bien puestos los seguros de las puertas del carro. Generalmente, si llevo acompañante, me dicen “ay, ya se lo puse”, y yo contesto “no te ofendas, no es personal, es mero procedimiento”. :-D
  3. Digo que tengo demofobia, aunque en verdad nunca lo he consultado con un facultativo. ODIO los lugares llenos a reventar. Sin embargo, en alguna ocasión sí me pasó lo siguiente: Mi respiración se agitó y al poco tiempo comienzo a tener comezón por todo el cuerpo. Chance y sí sea verdad.
  4. Observo, Analizo, deduzco las reacciones humanas y, además, tengo facilidad para descubrir cosas en las frases, las entonaciones, los gestos… Es como hacer de la vida de quienes me rodean, un reality show para mí. Hago apuestas mentales “va a hacer esto”, “va a decir esto”, “va a creer que…”. A veces invento cosas seguidas inmediatamente de un “no es cierto”, pero lo que quería ver ya lo tuve: la reacción de las personas. Una que otra vez, lo confieso, me he pasado… Sorry.
  5. Tengo una mente algo inquieta. Cuando no la tengo ocupada en algo a voluntad, se pone a armar historias, escenas, diálogos… creo que si yo me hubiera puesto a escribir eso alguna vez, ya tendría no sé cuántos libros.

Ahora, los seleccionados…
Miren que me costó trabajo porque soy nuevo en esto de los Blogs. Ahí van:

Jaime, porque creó un Blog y no ha pasado de la primera entrada.
Irving, porque ahorita que recuerdo no le he dicho que tengo Blog… para que se entere de una vez.
Mario (el de Campeche), porque sus palabras siempre son bienvenidas.
Sergio (el de Carmen), para ver si se anima a integrarse a la comunidad bloguera.
Boomer, para que tenga algo más qué agregar a su Blog.

Espero que no me vayan a dejar mal.
:-D

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Día de mucho trabajo.

Como suele suceder en este tipo de trabajos, un día puede ser bastante flojo y al otro simplemente no terminas las cosas que tienes qué hacer.

La mañana de ayer me la pasé de servicio en servicio, y la mayoría de ellos en el área industrial. Luego, por la tarde, me tuve que avocar a ciertas cosas administrativas y, por la noche, estar al pendiente de una embarcación que trajó todo el equipo y el mobiliario para el cibercafé.

Y es que apenas ayer, por fin abrió el puerto luego de estar cerrado casi 4 días. Al fin lograron irse los que desde el martes pasado debieron haber salido.

Les dejo porque todavía no he terminado todos los pendientes que tengo.

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Al fin "al día"

Bueno, ni tan “al día” considerando que siempre ando escribiendo lo del día anterior. Creo que voy a tener que correrir eso que comenzó mal desde el principio con aquello de que el día 1° les platiqué cómo estuvo la noche anterior. Sí, yo creo que aprovecho la racha de estar escribiendo 2 post diarios y mañana mismo hago el ajuste.

El día de ayer me la pasé prácticamente todo el día, trabajando con una máquina cuyo CPU me trajeron, y es que tuvo que ser así porque en esa área no tenemos aún red de datos, así que tienen que conectarse a la red con módem y así pues nomás está dificil hacer cualquier cosa.

Lo curioso es que con eso de que hay norte, ya saben que las actividades amainan un poco y hay chance de la plática. También aproveché para leer el primer capítulo del librote que compré recién sobre HTML y comenzar a encontrar mis 5 hábitos extraños para la tarea que me dejó Imoq. También tuve una prueba de videoconferencia al mediodía y se puso bueno el relajo con los compañeros de otros centros.

Por cierto, ayer fue el cumpleaños de Misael, el hijo de los ahijados de mis papás pero que casi se ha crecido como el hermano más chico. Cumplió ya 15 años, nada más que me dijo mi hermano que no fue a la casa, así que me imagino que el festejo quedará para el domingo. Cuando regrese a casa ya veré a qué le invito para festejarlo.

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Entrega atrasada [8/8]

Jueves 26 de enero de 2006

El miércoles fue un día por demás tranquilo. Ni siquiera hubo mucho qué hacer con respecto al trabajo. Así que aproveché para avanzar un poco con la capacitación que tenemos que tomar en línea. Son un total de 7 cursos que giran en torno a la Administración del Sistema Cultural.

Llámenme negativo, pero nunca le he dado mucha importancia al estudio de ese tipo de cosas. Nótese que dije EL ESTUDIO, no a las cosas en sí. ¿La razón? Simplemente porque considero que todo en el ser humano es subjetivo y relativo. Además, por si eso fuera poco, tenemos a cuestas dos cargas que nunca, nunca, nunca podremos quitárnoslas (aunque muchos pretendan que sí): la genética y la social.

Cuando he hojeado algún libro de esos catalogados como de superación personal, la verdad me da una hueva que no vean. La primera impresión es “¡pero si todo esto ya lo sé!” y si uno no lo sabe pues, bueno, tiene el sentido común. Por eso realmente me asombra cuando alguien me pregunta con harto entusiasmo “¿Ya leíste el libro tal de Paulo no_sé_qué o de Cuauhtémoc no_sé_qué?”. Claro, yo siempre he contestado con una sonrisa que no. Si me lo dan en las manos, hago como que leo el índice y lo regreso enseguida, igual con una sonrisa… y cambio el tema. Por favor, nunca se les vaya a ocurrir regalarme uno de esos. :-)

Otra razón de mi desdén a este género, creo que viene de mi formación protestante, especialmente lo que me hace expresar “¡pero si todo esto ya lo sé!”, y creo que alguna vez se lo he expresado a uno que otro de ustedes con esta pregunta: “¿Por qué tanta alharaca y éxito de librería por cosas que siglos ha que están escritas?”

En fin, que a mi parecer todo esto del cambio cultural y los valores, simplemente no van a ningún lado si no hay un verdadero cambio interno en las personas y, aún así, repito, siempre queda sujeto a las subjetividades humanas.

Concretamente, en el asunto de trabajo, tengo un ejemplo. Cuando comencé a trabajar aquí tenía un jefe para el cuál el menor número de llamadas de los usuarios era sinónimo de que los que están a bordo “están trabajando”. Hubo un cambio, llega otro y a los dos meses nos cita a una junta para decirnos que no estábamos haciendo nada porque los usuarios no llamaban. :-/ Y así con una mil cosas…

Los procedimientos y el apegarse a ellos, otro ejemplo. Un jefe me los tomaba como el catecismo y otro les hacía caso cuando quería.

En fin, bueno, ya me desahogué. Seguiré estudiando lo “último en administración, lo que actualmente marca la diferencia en la efectividad de las empresas: el sistema cultural”. Curiosamente, me quedé en lo de “respetar el tiempo de los demás”… A ver qué pasa cuando le tenga que decir a mi jefe: “¡Qué pasó, ingeniero… acuérdese que el respeto al tiempo de los demás es parte de nuestro nueva cultura laboral! Ya estoy en mi descanso, nos vemos en 14 días”

:-D

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Entrega atrasada [7/8]

Miércoles 25 de enero de 2006

En efecto, entró el norte. Ni hablar, es la temporada y ya se sabe que continuamente están pasando uno tras otro aunque nos pese… como sucedió con quienes les tocaba salir este martes. Todo el día perdido, esperando la noticia de que abrieran el puerto, noticia que nunca llegó. Afortunadamente, para los de la empresa, hicieron su cambio de guardia por la tarde en helicóptero. No así para los de las compañías contratadas por la empresa. Esos tienen que esperar a que haya barco si es que sus respectivos contratos no contemplan transportes en vuelo (generalmente no).

El trabajo de este martes: Un exorcismo y un intento frustrado de instalar SAP. Esto último fue en el área industrial. Me dio gusto conocer y convivir con otras personas. Incluso conocí a uno de Querétaro que resultó que vive en Campeche… mira nomás, qué chico es el mundo. De ahí siguió la plática obligada: el comentario (queja) de que Campeche es muuuuuyyy tranquilo, que entre semana no hay discos, bares y similares y que los fines de semana a las 3:00 o 4:00 de la madrugada cierra todo. Claro, yo sólo asiento con la cabeza pero también comento que, a mi parecer, así es como le gusta a la gran mayoría de los campechanos.

Este día también recibí la noticia (¿o fue el lunes?) de que nació ya la segunda nena de mi queridísima amiga Cecy. Fue el jueves pasado mientras yo dejaba el D.F. rumbo a Mérida. Así que al salir de aquí una de las primeras cosas a hacer será visitarla. Vino a mi mente el recuerdo de que, cuando iba a llegar la primera me dijo “vas a ser tío” y luego se le ocurrió que yo fuera padrino de bautizo… cosa que no se dió, claro, por la diferencia de religiones. :-)

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Entrega atrasada [6/8]

Martes 24 de enero de 2006

A las 4:55 de la madrugada, sonó el despertador. El tiempo justo para vestirme y salir rumbo al muelle. Todavía no salía del hotel y ya tenía un mensaje de “Mayatín” en el celular preguntando que en dónde estaba yo, que él y Rodrigo ya estaban en el muelle.

Tomé un taxi (¿ya les dije que los detesto?) y directo al muelle. Ahí me esperaban ya, a la entrada, mis dos compañeros de guardia. Los tres tenemos el mismo trabajo, pero en distintas ubicaciones físicas, así que prácticamente nos vemos sólo unos minutos antes de abordar y unos minutos cuando salimos del encierro aunque, durante la guardia, nos hablamos continuamente por teléfono.

Rápidamente nos actualizamos de los últimos chismes laborales y nos contamos lo que hicimos durante el descanso, mientras “documentamos” y pasamos a la sala de espera. La mala noticia: por disposiciones de la empresa, a partir del próximo cambio de guardia hay que abordar con el equipo de seguridad obligatorio. Shit! Como si no fuera suficiente con lo que hay que cargar, ahora no voy a poder dejar a bordo, como siempre lo he hecho, el casco, overol y botas. Comentamos que dudamos que los empleados de la empresa lo acepten así sin más… pero como nosotros estamos por outsourcing, va a estar dificil escaparnos de la nueva regla. En fin, ya veremos en qué para todo este asunto.

Subo al barco (lancha le dicen por aquí aunque desconozco en sí las características que hacen a un barco, barco, y a una lancha, lancha). Como siempre, aprovecho mis genes “descendientes de marinos” y me voy a sentar hasta adelante. Asientos generalmente vacíos porque todo mundo dice que ahí se siente más el vaivén. A mí, ese movimiento no hace más que arrullarme. Lo único que lamento es que las ventanas no tienen cortinas, lo que significa que en pocos minutos el sol entrará como Juan por su casa… gggrrrrr Nuevamente el iPod llega en mi auxilio y me acomodo en el asiento oyendo El Mesías de Händel. Siento que nos movemos, abro los ojos para ver el reloj, 6:00 de la mañana. ¡Vaya! Qué puntualidad… se me hace que viene un norte.

Me despierto con un ligero dolor de cuello. Alzo la vista y me doy cuenta que ya estoy en el área. Me estiro, veo el reloj, 8:45 am. De repente, veo el monstruo de hierro deslizarse tras la ventana y me doy cuenta que ya llegué. Rápidamente, salgo de la cabina, tomo mi maleta y me alíneo junto con los demás para ir subiendo a la Viuda por grupos.

Ya a bordo, me reporto en la administración. Los saludos y abrazos de bienvenida… nuevamente el ritual de cómo te fue, qué hiciste y cómo está la familia (aunque nadie conozca a la familia de nadie ni por foto). Dejo la maleta en el 314, desempaco algunas cosas en el locker y bajo nuevamente, ahora a la oficina. Ahí está Efraín (quien lleva ya 3 días a bordo… más abrazos y las mismas preguntas). Mi tocayo no está, sigue de vacaciones; pero ahora sí hay alguien cubriendo los 9 días que le faltan. Son compañeros de espacio, no de labores. Cada uno tenemos funciones distintas.

El día transcurre sin pena ni gloria. Leo los pendientes dejados por mi relevo, leo los correos que llegaron y se escribieron durante la guardia pasada. Por supuesto, leo Blogs; tooodooo lo atrasado. Otra no muy buena noticia: Llega un correo indicando que tenemos que tomar una capacitación en línea, exámenes incluidos, para el viernes a más tardar. ¡Qué flojera!

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Entrega atrasada [5/8]

Lunes 23 de enero de 2006

En domingo es que para mí inicia la aventura del trabajo. Me levanto casi inmediatamente después de que mi familia sale para la iglesia, aunque en esta ocasión todavía alcancé a mi mamá en casa el tiempo suficiente para que me dejara encargado de apagarle a la comida a tal hora.

Pongo a cargar todos los aparatitos que llevo conmigo, checo correos, reviso el estado del tiempo y hago la maleta… Camisas, playeras, ropa interior, calcetines, etc… todo en número suficiente y comparado con el check list mental que dejan 4 años de hacer este viaje cada mes. Se toma en cuenta el clima, la época del año, la probabilidad de mal tiempo.

Luego siguen los artículos de higiene personal. No los meto a la maleta de una vez pues todavía tengo que usarlos pero sí digamos que quedan ya separados y a mano. Hay otras cosas que nunca salen de la maleta y que van y vienen conmigo. Por eso, cuando las sacan de ahí, me han llegado a causar estragos… como la vez pasada que me dio gripe y el Sensibit D no apareció por ningún lado. :-/

Luego viene la mochila de mano. Todos los aparatejos tecnológicos ahi van; el estuche de CDs (mi principal herramienta de trabajo), la memoria, la Pocket (en la que ya tengo grabados todos los procedimientos; ya me los sé de memoria pero siempre es bueno traerlos a mano)… el iPod, el celular, la credencial, la gorra, los libros, un DVD por si me da ganas de ver algo… los audífonos para usar el Skipe, la chamarra.

Regresa mi familia y nos sentamos a comer. Los alimentos en mi casa los domingos siempre son frugales y/o sencillos… o se compran. Pruebo por última vez en este mes comida casera… mmmmm :-D Ahora seguirán dos semanas de comer en restaurante. Créanme, llega a cansar. Con gusto cambiaría el “pavo en salsa de ciruela” por un “relleno negro” y el “lomo al horno con piña” por un “frijol con puerco”. Ni hablar…

Salgo, como siempre, 15 minutos antes de la hora señalada en el boleto. Las carreras de última hora y los “te va a dejar el camión” de mi familia, aderezados con besos y abrazos son la despedida. No alcancé esta vez la llamada de mi hermana. Me lleva mi papá y entro a la terminal justo en el momento que anuncian por primera vez “Pasajeros con detino a Carmen…” (lo sé porque veo que en ese momento se levantan varias personas de sus asientos y se dirigen a los andenes).

Ya en el autobús, veo con quién me tocó compartir asiento… Nadie interesante, así que más vale clavarme los audífonos y dormir todo el viaje.

Después de 3 horas de viaje, llego a Carmen. Tomo un taxi (pésimo servicio, el peor) y me voy al hotel. Me registro, entro a la habitación, tiro las maletas y corro al baño… “Aaaaahhh”, ya me andaba… :-Þ Le envío un mensaje a Sergio avisándole que ya estoy en Carmen, me contesta que me va a ver al hotel en unos 45 minutos, tiempo que yo aprovecho, primero, para salir a dar una caminada al centro y comprar alguna chuchería y, segundo, para tomar un baño y ponerme algo más apropiado para salir que para viajar.

Llega Sergio y después de un rato nos vamos al cine. Esta vez algo de melcocha con “Amor en juego” (Drew Barrymore y Jimmy Fallon). Una historia con todos los ingredientes para mandarse al diablo el uno al otro pero que, de repente, se dan cuenta que se aman… Yo no sé qué le pasa al cine o si de plano escojo ver películas realmente huecas. En fin, seguirá siendo mi entretenimiento preferido, así que mejor me callo.

A la salida, el hambre ya me acosaba, así que nos dirigimos a “El Portón” que acaban de abrir en Cd. del Carmen. Nunca había comido en uno, así que como primera impresión me gustó. Habrá que ver en otra ocasión, a la hora de la comida para poder dar un mejor diagnóstico.

La charla con Sergio tomó, por enésima vez, el sendero de su problema para manejar la soledad y su “necesidad” de encasillar las situaciones en esquemas. Nuevamente le explico que eso de los esquemas es sólo un punto de referencia, un estado óptimo pero que no es un hecho que se refleje en la vida real como por arte de magia.

Cuando me doy cuenta es media noche y eso significa que sólo podré dormir cuatro horas y media… ¡Uuuuufff! Nos despedimos, tomo un taxi (¡cómo los odio en Carmen!), me voy al hotel y me obligo a dormir.

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