Archivos para Marzo, 2006

Mi primera semana aquí…

Obviamente, casi ni dormí. Demasiadas cosas para una semana y el estado expectante por saber cómo me iría al día siguiente… y a partir del día siguiente.

Desperté a buena hora. Me alisté para salir y me dirigí a las oficinas de la nueva empresa. Huelga decir que estuve un poco desorientado pero al final llegué. Me apena decir que con 15 minutos de retardo, pero bueno…

Ya estaba ahí otra chica que también iba para el mismo contrato. Nos pusieron un par de exámenes. De esos para conocer tus manías y otro psicométrico. Total, que era puro requisito. Apenas terminamos nos llevaron a presentar y a dejar de una vez; o sea, que en caliente fue mi primer día de trabajo.

No hice mucho ese día, claro está. Ya era cerca del medio día cuando nos llevaron, así que principalmente fue platicar, presentarme y conocer gente. César, Adal, Socorro y Sergio, todos de la misma empresa que yo, algunos con cierto tiempo ya (los dos primeros), y los dos últimos que apenas llegaron una semana antes que yo.

Por cierto, Sergio me recordó muchísimo al “Twinky”, nomás que ligeramente más alto y más grueso… Adelantándome un poco, al jueves siguiente me enteré que también es de ascendencia duranguense… Mmmmhhh… ¿será? En fin… ya habrá tiempo…

Conocí a uno de los jefes. De hecho, pensé que sería mi jefe directo. Muy agradable persona, de buena plática. Como ni él mismo sabía qué cosa ponerme a hacer y como yo me estaba fastidiando, se me ocurrió la brillante idea de decirle que si tenía alguna documentación básica para comenzar a leer… y ¡moles! que me asienta en la mesa un expediente como de 10 cm de grueso con toda la memoria técnica sobre la estructura de la red. Desde los estudios previos, pasando por la implementación y demás.

Ese fue mi trabajo el resto del día y del martes también. Aunque ya por la tarde del martes nos llamó a una reunión el jefe del jefe, para presentarse y conocernos, a los 3 nuevos. Resultó una persona más jóven, abierta, igual de agradable. Nos platicó de los proyectos, de lo que se quiere hacer. La verdad, saqué ventaja cuando dije que venía de Zona Marina, porque me dijo que él había estado por ahí. Me preguntó que en cuáles centros de proceso estuve y también por conocidos de ahí que son, precisamente, de los mejores amigos que hice por ahí. :-D

Total, que nos asignó una tarea para el jueves siguiente, por lo que tuve que suspender temporalmente la lectura del mamotreto para dedicarme a la nueva actividad encargada. Porque era para una audiojunta el jueves.

El miércoles ya me asignaron máquina y me crearon mi cuenta de usuario y de correo. Entre la configuración del equipo a mi gusto y el leer, leer y leer se fue el día. Ese mismo miércoles, mi papá viajó por la tarde también de mi tierra a la Capital para asistir a lo del Foro Mundial del Agua. Nada más que él llegó a hotel, junto con sus compañeros de trabajo.

El jueves, la dichosa audiojunta… Lo mejor fue que durante la presentación, al decir mi nombre, el que estaba al teléfono por el área de donde vengo, dijo “ese nombre me suena”. Ese día comenzaba también lo del Foro Mundial del Agua. Así que temiendo marchas y protestas por la zona, nos retiraron temprano, a la 1:30 de la tarde. Resultó que ese mismo día era también el cumpleaños del jefe del jefe y se organizó una comida a la que, por obvias razones, no pudimos decir que no.

Quién me iba a decir que viniendo de la costa, con menos de una semana aquí, fuera yo a comer mariscos… En fin, fuimos a un lugar muy sabroso aunque con atención bastante lenta llamado Fisher’s. Me recomendaron los camarones petroleros por parte del jefe del cumpleañero, así que eso fue lo que probé y la verdad me gustó mucho. Los camarones están como guisados en salsa de queso, pero a esta salsa le echan tinta de calamar por lo que el plato es negro.

Pero lo mejor de esa comida fue la convivencia y el saber quién es quién. Nuevamente el tema de plática fue la vida en las plataformas… je je je :-D

A la salida, me tocó ir de regreso con Sergio, el que se parece al “Twinky” y así fue como me enteré que su familia viene de Durango. Estuvimos platicando bastante chévere porque, curiosamente, esa tarde llevábamos la misma ruta.

Aprovechando que llegué “temprano”, tomé un baño y me lancé al cine, en una de las dos plazas comerciales que quedan cerca. Fui a ver completa, por recomendación de Imoq, la de “Secreto en la Montaña”. Mejor que no lo hubiera visto completa… Cuando regresé a casa, me encontré a mi papá que andaba de visita, así que pude hablar un rato con él. Lo llevamos luego a su hotel y regresamos a casa mi tío y yo.

El viernes, retomé la lectura del expediente aquél con intervalos para seguir estudiando lo de las políticas. A la hora de la comida recibí un mensaje de Freddy para vernos a la salida (7:00 pm) en otra plaza comercial cercana. Así que por la noche nos vimos y, mientras su esposa iba al manicure, pues charlamos para actualizarnos sobre los últimos acontecimientos.

Resultó que mi papá dejó su agenda en la casa, así que el sábado tuve que ir a llevársela al hotel. De ahí aproveche a caminar sin rumbo fijo, conociendo por aquí y por allá. Anduve por el rumbo de la Alameda, algunas calles del centro visitando librerías y finalmente en el Zócalo. De ahí a Insurgentes y viajando en el metrobús para seguir conociendo.

Regresé a casa y por la noche volví a salir. Me fui por el rumbo de Reforma. Entré al cine a ver “El Paraíso Ahora”, que relata la historia de dos palestinos destinados a ser bombas terroristas. A la salida, me metí a un antro cercano para conocer nada más porque sólo estuve como hora y media.

El domingo me la pasé dormido hasta tarde y luego hice limpieza rápida. Cuando regresó la familia de la iglesia me fui a comer con ellos y después me fui a una plaza cercana a comprar cosas que necesitaba. Regresé a tiempo para ir a la iglesia por la tarde.

Hasta ahí la primer semana… Espero poder hacer el resumen de la segunda pronto y así poder estar de nuevo “al corriente”.

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Resumen de la semana de descanso

Bueno, esa es mi idea para escribir hoy, pero la verdad es que fue hace dos semanas y como pasó todo muy rápido pues espero acordarme de una que otra cosa.

El lunes 6 de marzo la salida del trabajo fue normal, sin contratiempos. Es más, fue tan rápida que no me dio tiempo de comer nada (excepto unas galletitas). El barco llegó temprano y pasadito del mediodía ya estaba yo en Carmen. Enfilé enseguida a la terminal con la idea de comprar el boleto y en lo que salía el bus, comer algo. Pero cuál fue mi sorpresa que cuando dije “el próximo a Campeche”, me contestaron “está saliendo uno”… así que pegué la carrera y viajé en seguida a casita.

Al llegar me llevé la sorpresa de que sólo mi papá estaba en casa. Todos los demás estaban en Mérida. Se habían ido de fin de semana y se quedaron porque era la graduación de mi prima Lidia como química. Me dediqué a revisar las máquinas, darles mantenimiento a los sistemas y a jugar un rato. Por la noche me encontré a JuanJo en el MSN Messenger y así de espontáneo decidimos salir. Afortunadamente, estaba casi a la vuelta de mi casa. Nos la pasamos bastante bien charlando un rato.

El martes 7, fui por mi hermano a la terminal, lo llevé a la casa y luego a su trabajo. Mi mamá y mi hermana seguían en Mérida. Fernando me invitó a acompañarlo a la expo de maestrías que había en el Centro de Convenciones. Claro, primero fuimos a desayunar y a ver alguna otra cosa que ya ni recuerdo. Me la pasé mensajeándome con mi hermana y mi prima por el celular. Por la noche, nuevamente con Fernando fui al cine, aunque ya ni me acuerdo cuál fue la película que vimos… Ah! Sí, ya recuerdo “Mi abuela es un peligro”. Luego no fuimos a cenar a “Potros” (justo y necesario porque con eso de que mi mamá no estaba en casa, cada quien come como puede)

El miércoles 8 tuve la llamada con la empresa con la que laboro actualmente. Y apenas se conectó mi hermana por el MSN Messenger, le comuniqué la noticia. A partir de ese momento comenzó a acelerarse todo. No recuerdo lo que hice por la noche… :-/

Jueves 9, y nuevamente el atraso en el pago más la noticia de que ahora, al personal que se quede a bordo por mal tiempo, más días del período normal de trabajo, no se les va a pagar esas jornadas extras. De encima, envian un mail diciendo que “debido a los problemas que se han tenido en el pago con los plataformeros” daban a escoger 3 “opciones” para el pago. Yo contesté que el problema es simplemente que no pagan y otras tantas cosas muy finas, por cierto… ya saben cuál es mi estilo.

Por la noche, me tocó ser “sangrado” por mis hermanos como “despedida”. (Luego por eso dicen que hacemos las cosas al revés). En fin, fuimos a VIPS y llamé también a mi primita querida quien llegó junto con novio(?). Buena onda ella. Fue aunque está a dieta junto con Javier. Sorry. Como suele suceder, comenzaron a repartirse mis bienes… que si la cámara digital, que yo necesito una memoria para mi cámara, ¿vas a dejar el iPod?, etc… :-(

Viernes 10. Había quedado con Azziel de desayunar juntos pero con tan mala pata que cuando estaba por alistarme para salir me hablaron de la empresa (la ex) por lo del correo. Que no les gustó el sarcasmo pero que me ofrecían trato preferencial… ¡Qué cosas, no? Yo pensaba que llamaban para correrme… je je je Es lo bueno de vivir en la capital del Estado y tener una que otra buena relación en el gobierno por haber trabajado ahí casi 10 años. En fin que según quedé en una entrevista con el “dueño” (así se identificó conmigo) para el próximo viernes… (Sí, ajá) y que mi depósito íntegro quedaba ese mismo día (que era lo que realmente me importaba).

Salí como rayo hasta la Universidad para ver a Azziel donde quedamos pero, obvio, ya no estaba. Así que me fui a su casa a esperar que llegara. No tardó mucho y nos fuimos al Burguer King a comer y platicar bastante rato pues había mucho que contar pues ya tenia algo de tiempo que no hablábamos. Claro, tema central fue lo de mi partida.

Por la noche, asistí a la Segunda Reunión de Usuarios de PDAs. Esta vez nos reunimos en el restarante del Hotel Puerta Campeche. De superlujo (léase caro) y según Alfonso a lo mejor por eso no hubo la concurrencia que se esperaba. Nomás llegamos 3 y eso que yo ya había dicho que no iba, pero como decidí viajar por fin a México el domingo por la tarde desde Mérida pues sí me presenté.

No estuvo Oscar quien nos acompañó el mes pasado, ni otras personas que según Alfonso le dijeron que irían; pero sí estuvo con nosotros Oscar, un chavo que acaba de hacerse con una Clié. Cosas que sólo pasan en mi pueblo: resultó ser hijo de una maestra que me dió contabilidad en la prepa. :-)

Les di la noticia de que me ausentaba e hice entrega formal de las fundas que estaban a mi resguardo como obsequio para los miembros que se fueran sumando. Oscar se quedó con una y las restantes 4 las guarda ahora Alfonso. Por cierto que todavía no me llegan las fotos de esa reunión…

Terminamos cerca de las 11 de la noche (comenzamos pasadito de las 7:oo pm), nos despedimos y me dediqué a dar un “último” recorrido nocturno a la ciudad. No, no me entró nostalgia pero digamos que lo disfruté.

El sábado fue día de hacer maletas todo el día para que por la tarde saliera yo con rumbo a Mérida. La intención era ver a Jaime pero no pude dar con él por ningún medio. Supuse que estaba de nuevo en Cancún. Le hablé a Mario y quedamos en vernos en un antro, pero yo primero fui al cine. Esta vez a ver “Hombre Peligroso” con Nicolas Cage y Jared Leto. :-)

Me dio mucho gusto ver a Mario a quien tenía mucho pero mucho rato que no veía. Afortunadamente, no me reclamó de todas las veces que ido a Mérida y no me he puesto en contacto con él. :-( Me presentó a su nuevo “medio amor”… Que conste que son palabras de él porque dice no estar plenamente convencido de que este sea el bueno.

No me quedé muy tarde. Salí y me fui de retache al hotel. En el camino… bueno, lo dejamos para otro día.

El domingo por la mañana lo ocupé para ir a cortarme el cabello y ver una que otra cosilla. A las 3:00 de la tarde ya estaba en el aeropuerto. El vuelo fue sin novedad, excepto que ya no seré tan codo para la próxima vez que vuele. A las 5:30 ya estaba en México. Tomé un taxi y me presenté en casa de mis tíos.

Hice entrega formal del paquete familiar y estuve charlando un rato con mi tía, quien fue la que se quedó a esperarme. Mi tío andaba en la iglesia y mis primitos en el ensayo de un coro que tiene concierto de Pascua para el 1° y 2 de abril.

Al rato llegaron todos, cenamos, me asignaron un cuarto bastante independiente. Me coloqué y me acosté a dormir relativamente temprano para que al dia siguiente diera comienzo mi nueva etapa y estilo de vida.

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Cambios, muchos cambios

Bueno, ya son muchos días desde el último escrito. Alguno habrá pensado que ya es costumbre que me desaparezca durante el descanso y no saber de mí hasta que tengo que regresar al encierro.

Pues bien, la primera noticia es que ya no hay encierro.

Sí, término una etapa más en mi vida. Ya no más dos semanas de trabajo continuó… Pero tampoco las dos semanas de no hacer nada. Ya no más las opíparas comidas a todas horas y ya no más estar a disponibilidad 24 horas al día.

Cualquiera diría que estaba harto, pero no. Al menos no harto del trabajo, pero sí de la advenediza que llegó cual proxeneta y, obviamente, me hacía sentir como una… ya saben qué.

Así que no más. Se terminó.

Una vez más pude comprobar que las bendiciones del Eterno son mucho mejor que cualquier solución que uno pueda idear para defenderse o hacer valer sus derechos. Desde hace un mes me hablaron de esta empresa. Al principio no le di importancia pues no es la primera vez que recibo esas llamadas para que luego no quedaran en nada.

Querían que me viniera de una vez pero yo, en parte por ética profesional y en parte porque no estaba completamente convencido del cambio, dije que lo lamentaba pero que no podía en seguida porque ya iniciaba mi período de trabajo y ya no había tiempo de avisar que no iba.

Curiosamente, aceptaron. Dijeron que me esperaban las dos semanas… Yo todavía un tanto intrigado pensaba en usar mi descanso para viajar y entrevistarme con ellos… Pero, justo en ese último período de trabajo se empeoraron las cosas que comenzaban a vislumbrarse mal en el penúltimo.

Mientras tanto, no perdieron el contacto conmigo y cuando salí del trabajo todavía me esperaron una semana más para organizar bien mi partida…

Lamentablemente, las cosas no terminaron bien como normalmente me gusta terminarlas… pero realmente era ya insoportable la situación y tuve que decirles unas cuantas cosas que les movieron el tapete. Hablaron conmigo para quejarse del sarcasmo pero también para ofrecerme trato preferencial. ¡Qué cosas, no? Obviamente, los mandé por donde vinieron y me vine pa’cá.

Y ahora lo realmente asombroso: Sigo trabajando para la “empresa grande” pero en otro contrato de outsourcing que tiene esta otra empresa que me llamó. Es la misma linea de negocio (porque la empresa grande tiene 3 lineas diferentes) y ahora estoy en el área jerárquicamente superior del área en la que estaba yo antes.

¡Qué tal!

Y eso no lo saben más que tres. Espérense a que se enteren los demás… aunque la verdad no tengo prisa porque se enteren. De esos tres, dos lo saben porque son verdaderos amigos míos y se los tenía que decir. El tercero se enteró en una primera audio-junta… y de ahí el chisme ya debe estar corriendo.

A ver qué pasa.

De momento me la paso leyendo, leyendo y leyendo. Documentación y más documentación. Claro siempre hay tareas específicas que me encargan pero apenas termino con ellas, de nuevo a la lectura. No sé ni qué voy a hacer ahora que comienzen las clases nuevamente.

Ya les estaré contando.

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Home sweet home

Ya estoy de nuevo en casa. Claro, no debería hacer gran hincapié en eso porque es, digamos, rutinario en mi vida desde hace casi 4 años eso de ir y venir. Sin embargo, esta vez sí me sentí realmente liberado cuando llegó la fecha de partida.

Las dos semanas estuvieron realmente saturadas de trabajo. Además de lo habitual, el viernes pasado tuvimos la visita del mero mero de la Regional. Desde una semana antes mi jefe directo ahí me pidió apoyo para los preparativos, así que ni manera.

Aparte, llegaron instrucciones de cambio de nombre a las PC’s. Sí, otra vez. Yo no sé cuándo van a terminar de decidir la mejor nomenclatura para eso. Lo peor del caso es que no sé si realmente cada vez que cambian los nombres les ayuda al control. Lo que sí es que cada vez ayuda menos a los usuarios para encontrarse unos a otros.

Fueron a instalar unas nuevas pantallas… Bueno, eso ya estaba prácticamente el día que inició mi período de trabajo. Pero son unas soberbias pantallotas de plasma… ¡wow! Lo malo, para puros anuncios de la empresa. :-/ Qué desperdicio, ¿no? Pusieron uno en el comedor y otro en el área de recreación. Sí, ahí en donde está ya una televisión de buen tamaño, la mesa de billar y ahora, el cibercafé. Yo creo que no tarda y algún iluminado hace llegar ahi mero un cable coaxial del sistema de televisón. Eso va a ser de ley. No van a querer perderse el Mundial en esas pantallas.

También nos visitaron los que le dan mantenimiento al otro tablero de anuncios. Nomás que éste es del tipo que vemos en las calles, compuesto de foquitos de colores ámbar, rojo, verde… Para colmo, hay cierto problema con la configuración porque no nos pudimos comunicar con el aparato ese a pesar de que todas las demás pruebas de todo tipo funcionaron sin problemas.

Por si todas esas preocupaciones no me tuvieran lo suficientemente estresado, tenemos problemas con la ‘nche empresa (sí, también, otra vez). Para resumir, me deben dinero del período de trabajo anterior. En fin, el vaso está al borde. Vamos a ver si reboza…

Yo creo que sí. Tal vez por eso siento esta partida especial. Ya veremos.

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Oscar, frustraciones y borracheras

Estoy realmente frutrado. No puedo creer que niguna de las televisiones a las que tuve acceso aquí tuviera en la pantalla la Entrega de los Óscares. Maldito machismo. Fútbol, fútbol, fútbol en todas y en cada una. La única excepción fue el 314 en la que ya un compañero estaba viendo una película.

En fin, que tuve que ir “siguiendo” los acontecimientos en Internet.

Cuando supe que el premio a la mejor película se la llevó Crash, me decidí por fin a ver una copia pirata que alguien trajo por acá (no fui yo, que conste) de Brokeback Mountain a ver qué había salido mal.

Bastaron poco más de 25 minutos… Hasta la escena esa a oscuras dentro de la tienda de campaña. Justo después de una botella de whisky que vuela por ahí vacía.

Definitivamente: PEDO, NO VALE.

Hasta yo hubiera votado por otra. Ya no veo más, me voy a dormir. Mañana me toca viajar de regreso.

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La reina cautiva

Terminé de leer “La reina cautiva” de Jean Plaidy. Como recordarán, me la obsequió Manolo la última vez que desayunamos juntos pues le había yo comentado que estaba leyendo “Castilla para Isabel” de esa misma autora.

La novela narra parte de la vida de María Estuardo, reina de Escocia, después de su regreso de Francia y de su segundo y tercer matrimonio, o sea, cuando las cosas se le complicaron pero en serio.

Sobre la vida de María Estuardo existe muy poca historia documentada y fidedigna, así que los escritores de novelas históricas tienen bastante margen, aunque no tanto como los guionistas de las películas futuristas.

La verdad, sigo estando inconforme con el estilo de Plaidy. Y no puedo evitar seguir comparando (y añorando) el estilo de Maurice Druon. Este último deja que los personajes cuenten la historia. Claro, muchas veces hay que volver páginas atrás y releer algún párrafo para entender bien o, de plano, volver a leer todo. (Yo hice ambas cosas con los SIETE tomos de “Los Reyes Malditos”).

Jean, no. Ella usa los diálogos para pendejaditas como “tengo frío” y “vamos a bordar” y luego usa dos hojas para darnos clases de historia. Qué aburrido, la verdad.

Luego, a mi parecer el punto de vista de la autora está demasiado sesgado, describiéndola como una inofensiva, maltratada y traicionada mujer. Menciona sí, sus deslices pero los adorna con descripciones de amor como para que uno diga “ah, sí es cierto… en el corazón no se manda”, suspiro incluido.

A Elizabeth de Inglaterra la describe como la mala, la celosa, la envidiosa. Una sola vez menciona, y de paso, las razones de Estado (María se declaró reina de Inglaterra siendo ya reina de Francia a la muerte de María Tudor) y en cambio menciona una y otra y otra vez que las razones por las que Elizabeth la tuvo cautiva era la envidia porque María era bonita y ella no. ¡Por favor!

Claro, influyen mis raíces protestantes, no digo que no; pero en verdad esperaba yo al menos una historia más imparcial y menos inclinada al catolicismo. Por ejemplo,

  • No menciona que el Papa había excomulgado a Elizabeth y declarado una indulgencia a quien la matara.
  • No explica que el Tratado de Edinburgo contenía una cláusula en el que ella renunciaba al trono de Inglaterra y que por eso nunca lo quiso firmar.
  • No menciona que cuando regresó a Escocia juró hacer volver la nación al catolicismo y los escoceses simplemente no iban a esperar que les pasara lo mismo que durante el reinado de María “la sanguinaria” en Inglaterra.
  • No menciona que el reformador Juan Knox (padre del presbiterianismo, por cierto) de piruja no la subía.
  • No menciona que eran razones de Estado las que hacían que Elizabeth evitara sus alianzas con Francia.
  • Que por las mismas razones le convenía a Elizabeth que ambos bandos en Escocia dependieran de ella.

En fin, que no me quedan muchas ganas de leer de nuevo a esta señora. Bueno, ya estoy leyendo “España para sus soberanos” y luego leeré “Las hijas de España” pero porque ya los compré.

Por cierto, Manolo, no es nada personal y sé que tú lo sabes. El regalo como tal, sabes que ocupa un lugar especial en mi biblioteca personal, junto con una foto tuya. Y si lees esto estoy segurísimo de que será punto a tratar en el próximo desayuno. Te mando un abrazo desde aquí.

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Supones que me gustas…

y supones bien. Sabes que eres una persona que posee una hermosura y porte que no muchas tienen. Tu sonrisa, tu coqueteo…

No sé exáctamente cuándo te diste cuenta. ¿En cuál de todos esos momentos en los que venías a verme para preguntar cosas que necesitabas para tu trabajo? Supongo que fue ese momento en las escaleras, cuando me encontraste de paso y yo me quedé alelado. Te diste cuenta, sí, porque inconcientemente hiciste un gesto de coqueteo: metiste los dedos de tu mano izquierda a modo de peine entre tus cabellos, tu mirada cambió por un par de segundos y asomó una sonrisa que nunca antes había visto en tu rostro.

Pero no soy tonto. Disfruto la belleza pero nunca me he dejado envolver por ella. No vas a tener acceso a Internet, ni vas a tener privilegios administrativos en tu máquina.

Te shockeaste, ¿verdad? Pensaste “es pan comido”. Pero no, te equivocaste y te sigues equivocando.

En tu frustración, recurriste a la vieja técnica de “por qué él sí y yo no”. Te contesté que porque él había seguido el procedimiento correspondiente y te invité a hacer lo mismo. Obviamente, no lo creíste. Sabes que si sigues el procedimiento correspondiente te van a mandar por donde viniste.

Aquí te puedo decir la verdad. Él es mi amigo. Y demostró ser mi amigo mucho antes, sin que se le hubiera ocurrido siquiera tener Internet.

Tú, tú sólo eres un gusto.

Arribista.

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Terror en la niebla.

Sí, la fui a ver, lo confieso… A pesar de lo que me habían dicho y de lo que Imoq publicó. Así que no voy a usar este registro para contar de la película, a excepción que me extrañó ver ahí al chico que hace de Superman en Smallville.

Publico el presente más bien sólo como registro de que el domingo 19 de febrero fui al cine estando en Ciudad del Carmen y contar otras cosas; entre ellas mi defensa.

Pues bien con respecto a ir al cine, tengo la particularidad de que por regla general, siempre dejó que sean mis acompañantes quienes elijan la película a ver. A veces sí pongo restricciones. Por ejemplo, películas que ya vi y que a mi parecer no merecen pagar otra vez.

En esta ocasión, como sucede desde hace aproximadamente 4 meses cada vez que paso por Ciudad del Carmen, fui al cine con Sergio y él escogió esa película. Intenté disuadirlo pero no quiso. Ni manera.

Andaba él muy contento por la colección de videos de Madonna en un DVD que le había obsequiado minutos antes. El igual me regaló un DVD que contiene las 3 películas de El Señor de los Anillos y como siempre nos la pasamos muy bien pues, bueno, entramos a ver la película que él quiso.

Claro, al final pude echarle una de esas miradas de “¿viste? por no oír consejos…” En fin…

De ahí nos fuimos a cenar… Nuevamente a El Portón. Era el mes de las parrilladas, así que cenamos rico.

Como siempre sucede, nos tuvimos que despedir porque sólo disponía ya de 4 horas para dormir.

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