Obviamente, casi ni dormí. Demasiadas cosas para una semana y el estado expectante por saber cómo me iría al día siguiente… y a partir del día siguiente.
Desperté a buena hora. Me alisté para salir y me dirigí a las oficinas de la nueva empresa. Huelga decir que estuve un poco desorientado pero al final llegué. Me apena decir que con 15 minutos de retardo, pero bueno…
Ya estaba ahí otra chica que también iba para el mismo contrato. Nos pusieron un par de exámenes. De esos para conocer tus manías y otro psicométrico. Total, que era puro requisito. Apenas terminamos nos llevaron a presentar y a dejar de una vez; o sea, que en caliente fue mi primer día de trabajo.
No hice mucho ese día, claro está. Ya era cerca del medio día cuando nos llevaron, así que principalmente fue platicar, presentarme y conocer gente. César, Adal, Socorro y Sergio, todos de la misma empresa que yo, algunos con cierto tiempo ya (los dos primeros), y los dos últimos que apenas llegaron una semana antes que yo.
Por cierto, Sergio me recordó muchísimo al “Twinky”, nomás que ligeramente más alto y más grueso… Adelantándome un poco, al jueves siguiente me enteré que también es de ascendencia duranguense… Mmmmhhh… ¿será? En fin… ya habrá tiempo…
Conocí a uno de los jefes. De hecho, pensé que sería mi jefe directo. Muy agradable persona, de buena plática. Como ni él mismo sabía qué cosa ponerme a hacer y como yo me estaba fastidiando, se me ocurrió la brillante idea de decirle que si tenía alguna documentación básica para comenzar a leer… y ¡moles! que me asienta en la mesa un expediente como de 10 cm de grueso con toda la memoria técnica sobre la estructura de la red. Desde los estudios previos, pasando por la implementación y demás.
Ese fue mi trabajo el resto del día y del martes también. Aunque ya por la tarde del martes nos llamó a una reunión el jefe del jefe, para presentarse y conocernos, a los 3 nuevos. Resultó una persona más jóven, abierta, igual de agradable. Nos platicó de los proyectos, de lo que se quiere hacer. La verdad, saqué ventaja cuando dije que venía de Zona Marina, porque me dijo que él había estado por ahí. Me preguntó que en cuáles centros de proceso estuve y también por conocidos de ahí que son, precisamente, de los mejores amigos que hice por ahí.
Total, que nos asignó una tarea para el jueves siguiente, por lo que tuve que suspender temporalmente la lectura del mamotreto para dedicarme a la nueva actividad encargada. Porque era para una audiojunta el jueves.
El miércoles ya me asignaron máquina y me crearon mi cuenta de usuario y de correo. Entre la configuración del equipo a mi gusto y el leer, leer y leer se fue el día. Ese mismo miércoles, mi papá viajó por la tarde también de mi tierra a la Capital para asistir a lo del Foro Mundial del Agua. Nada más que él llegó a hotel, junto con sus compañeros de trabajo.
El jueves, la dichosa audiojunta… Lo mejor fue que durante la presentación, al decir mi nombre, el que estaba al teléfono por el área de donde vengo, dijo “ese nombre me suena”. Ese día comenzaba también lo del Foro Mundial del Agua. Así que temiendo marchas y protestas por la zona, nos retiraron temprano, a la 1:30 de la tarde. Resultó que ese mismo día era también el cumpleaños del jefe del jefe y se organizó una comida a la que, por obvias razones, no pudimos decir que no.
Quién me iba a decir que viniendo de la costa, con menos de una semana aquí, fuera yo a comer mariscos… En fin, fuimos a un lugar muy sabroso aunque con atención bastante lenta llamado Fisher’s. Me recomendaron los camarones petroleros por parte del jefe del cumpleañero, así que eso fue lo que probé y la verdad me gustó mucho. Los camarones están como guisados en salsa de queso, pero a esta salsa le echan tinta de calamar por lo que el plato es negro.
Pero lo mejor de esa comida fue la convivencia y el saber quién es quién. Nuevamente el tema de plática fue la vida en las plataformas… je je je
A la salida, me tocó ir de regreso con Sergio, el que se parece al “Twinky” y así fue como me enteré que su familia viene de Durango. Estuvimos platicando bastante chévere porque, curiosamente, esa tarde llevábamos la misma ruta.
Aprovechando que llegué “temprano”, tomé un baño y me lancé al cine, en una de las dos plazas comerciales que quedan cerca. Fui a ver completa, por recomendación de Imoq, la de “Secreto en la Montaña”. Mejor que no lo hubiera visto completa… Cuando regresé a casa, me encontré a mi papá que andaba de visita, así que pude hablar un rato con él. Lo llevamos luego a su hotel y regresamos a casa mi tío y yo.
El viernes, retomé la lectura del expediente aquél con intervalos para seguir estudiando lo de las políticas. A la hora de la comida recibí un mensaje de Freddy para vernos a la salida (7:00 pm) en otra plaza comercial cercana. Así que por la noche nos vimos y, mientras su esposa iba al manicure, pues charlamos para actualizarnos sobre los últimos acontecimientos.
Resultó que mi papá dejó su agenda en la casa, así que el sábado tuve que ir a llevársela al hotel. De ahí aproveche a caminar sin rumbo fijo, conociendo por aquí y por allá. Anduve por el rumbo de la Alameda, algunas calles del centro visitando librerías y finalmente en el Zócalo. De ahí a Insurgentes y viajando en el metrobús para seguir conociendo.
Regresé a casa y por la noche volví a salir. Me fui por el rumbo de Reforma. Entré al cine a ver “El Paraíso Ahora”, que relata la historia de dos palestinos destinados a ser bombas terroristas. A la salida, me metí a un antro cercano para conocer nada más porque sólo estuve como hora y media.
El domingo me la pasé dormido hasta tarde y luego hice limpieza rápida. Cuando regresó la familia de la iglesia me fui a comer con ellos y después me fui a una plaza cercana a comprar cosas que necesitaba. Regresé a tiempo para ir a la iglesia por la tarde.
Hasta ahí la primer semana… Espero poder hacer el resumen de la segunda pronto y así poder estar de nuevo “al corriente”.


