Archivos para amigos

Amigos – Enmanuel

Originario de Hidalgo, Enmanuel se vino a la capital a estudiar pagándose él mismo los estudios.

Está actualmente en una escuela particular, en contaduría y trabaja (supongo que en un despacho o algo parecido).

Es de los pocos que se convirtió en esta iglesia, o sea, que no viene de un trasfondo cristiano.

Una de las dos “hijas” de Fernando y Oscar, un chico muy tranquilo de carita casi infantil, risueño.

No he tenido oportunidad de charlar solo con él pues siempre nos encontramos en grupo. Espero poder hacerlo en un futuro cercano.

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Amigos – Fernando

Fer es una mezcla de alegría y formalidad. Digamos que tiene el comportamiento más liberal pero igual se comporta con mucha propiedad… No sé cómo explicarlo, es una combinanción rara pero agradable.

Según tengo entendido, no terminó estudios profesionales, pero se desempeña como asistente del dueño, presidente y director general de una empresa dedicada a la producción de prendas de vestir para dama.

En lo personal, yo me lo imagino como la chica aquella de “El diablo viste a la moda”, digo, por su papel de asistente de la máxima autoridad en una empresa del ramo de la moda, no por otra cosa… je je je

Es inseparable amigo de Oscar y “madre” de Emmanuel y Juan Carlos. Últimamente lo he visto hacer buenas migas con Gabo.

De hecho, prácticamente lo único diferente que hice con motivo de mi último cumpleaños, fue salir con él y con Gabo. Me di una divertida como hacía tiempo no la tenía… Alguien me comento: “hay Samuel, te van a echar perder esos dos”

Ja ja ja ja ja

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Personajes – Rubén

Bueno, voy a comenzar contándoles poco a poco de las amistades o conocidos que he ido haciendo por aquí, a casi un año de mi llegada a estos lares. La gran mayoría son de la iglesia, pero no la iglesia de mis tíos sino una iglesia incluyente.

Este es el caso de Rubén. Cuando comencé a asistir a una reunión de estudio los viernes en un café de Zona Rosa, coincidí con él en dos o tres ocasiones. Posteriormente, por cosas de su trabajo dejó de reunirse en ese grupo y pasó a reunirse en otro punto de la ciudad.

Claro, uno que otro domingo coincidimos y charlamos. Fuera de las actividades de la iglesia, nos hemos visto para tomar un café. Una vez junto con Oscar, luego sólo nosotros dos y la última es cuando le invité a que me acompañara a un concierto coral a escuchar “El Mesías”.

Buen amigo, charla amena, se desenvuelve profesionalmente en el área de los seguros.

Bueno, esta serie de post son con el fin único de que los identifiquen y sepan de quién hablo cuando me refiera a ellos.

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Entrega atrasada [5/8]

Lunes 23 de enero de 2006

En domingo es que para mí inicia la aventura del trabajo. Me levanto casi inmediatamente después de que mi familia sale para la iglesia, aunque en esta ocasión todavía alcancé a mi mamá en casa el tiempo suficiente para que me dejara encargado de apagarle a la comida a tal hora.

Pongo a cargar todos los aparatitos que llevo conmigo, checo correos, reviso el estado del tiempo y hago la maleta… Camisas, playeras, ropa interior, calcetines, etc… todo en número suficiente y comparado con el check list mental que dejan 4 años de hacer este viaje cada mes. Se toma en cuenta el clima, la época del año, la probabilidad de mal tiempo.

Luego siguen los artículos de higiene personal. No los meto a la maleta de una vez pues todavía tengo que usarlos pero sí digamos que quedan ya separados y a mano. Hay otras cosas que nunca salen de la maleta y que van y vienen conmigo. Por eso, cuando las sacan de ahí, me han llegado a causar estragos… como la vez pasada que me dio gripe y el Sensibit D no apareció por ningún lado. :-/

Luego viene la mochila de mano. Todos los aparatejos tecnológicos ahi van; el estuche de CDs (mi principal herramienta de trabajo), la memoria, la Pocket (en la que ya tengo grabados todos los procedimientos; ya me los sé de memoria pero siempre es bueno traerlos a mano)… el iPod, el celular, la credencial, la gorra, los libros, un DVD por si me da ganas de ver algo… los audífonos para usar el Skipe, la chamarra.

Regresa mi familia y nos sentamos a comer. Los alimentos en mi casa los domingos siempre son frugales y/o sencillos… o se compran. Pruebo por última vez en este mes comida casera… mmmmm :-D Ahora seguirán dos semanas de comer en restaurante. Créanme, llega a cansar. Con gusto cambiaría el “pavo en salsa de ciruela” por un “relleno negro” y el “lomo al horno con piña” por un “frijol con puerco”. Ni hablar…

Salgo, como siempre, 15 minutos antes de la hora señalada en el boleto. Las carreras de última hora y los “te va a dejar el camión” de mi familia, aderezados con besos y abrazos son la despedida. No alcancé esta vez la llamada de mi hermana. Me lleva mi papá y entro a la terminal justo en el momento que anuncian por primera vez “Pasajeros con detino a Carmen…” (lo sé porque veo que en ese momento se levantan varias personas de sus asientos y se dirigen a los andenes).

Ya en el autobús, veo con quién me tocó compartir asiento… Nadie interesante, así que más vale clavarme los audífonos y dormir todo el viaje.

Después de 3 horas de viaje, llego a Carmen. Tomo un taxi (pésimo servicio, el peor) y me voy al hotel. Me registro, entro a la habitación, tiro las maletas y corro al baño… “Aaaaahhh”, ya me andaba… :-Þ Le envío un mensaje a Sergio avisándole que ya estoy en Carmen, me contesta que me va a ver al hotel en unos 45 minutos, tiempo que yo aprovecho, primero, para salir a dar una caminada al centro y comprar alguna chuchería y, segundo, para tomar un baño y ponerme algo más apropiado para salir que para viajar.

Llega Sergio y después de un rato nos vamos al cine. Esta vez algo de melcocha con “Amor en juego” (Drew Barrymore y Jimmy Fallon). Una historia con todos los ingredientes para mandarse al diablo el uno al otro pero que, de repente, se dan cuenta que se aman… Yo no sé qué le pasa al cine o si de plano escojo ver películas realmente huecas. En fin, seguirá siendo mi entretenimiento preferido, así que mejor me callo.

A la salida, el hambre ya me acosaba, así que nos dirigimos a “El Portón” que acaban de abrir en Cd. del Carmen. Nunca había comido en uno, así que como primera impresión me gustó. Habrá que ver en otra ocasión, a la hora de la comida para poder dar un mejor diagnóstico.

La charla con Sergio tomó, por enésima vez, el sendero de su problema para manejar la soledad y su “necesidad” de encasillar las situaciones en esquemas. Nuevamente le explico que eso de los esquemas es sólo un punto de referencia, un estado óptimo pero que no es un hecho que se refleje en la vida real como por arte de magia.

Cuando me doy cuenta es media noche y eso significa que sólo podré dormir cuatro horas y media… ¡Uuuuufff! Nos despedimos, tomo un taxi (¡cómo los odio en Carmen!), me voy al hotel y me obligo a dormir.

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Entrega atrasada [3/8]

Sábado 21 de enero de 2006

El viernes, salí del hotel a la 1:00 de la tarde, dejé encargadas las maletas en la recepción y salí. Por ahí cerca me encontré con el recepcionista del hotel con el que había hecho amistad la noche anterior y al que había invitado también a la comida.

Nos dirigimos al Sanborns del Fiesta Americana (sí, otra vez Sanborns) y ya ahí nos alcanzó Jaime. La comida transcurrió agradablemente y todavía no terminaba por decidirme si me quedaba o no otro día… hasta que en eso recibí una llamada en el celular recordándome que esa misma tarde era el examen profesional de mi hermano.

¡Ya decía yo que tenía un pendiente!, me dije al tiempo que les informaba a mis amigos que no me iba a ser posible quedarme y que, es más, tenía que salir de inmediato. Así que acortamos la sobremesa y ahi mismo me puse a buscar algo que regalarme a mi hermano. Encontré un librillo muy interesante sobre ciertos efectos que se pueden hacer con la ayuda del Photoshop (mi hermano estudió diseño gráfico), crucé a comprar mi boleto de regreso, nos despedimos de Jaime y Javier y yo caminamos de regreso al centro por Paseo de Montejo.

Ahi en el centro me despedí de Javier, fui por las maletas, tomé un taxi, llegué a la terminal y abordé el autobús todo en el tiempo récord de 15 minutos. Me puse los audífonos y dormí prácticamente todo el viaje.

Ya en Campeche, llegué a casa y me encontré a todo mundo ahí. El examen había sido a las 5:00 de la tarde. La verdad, temí las consecuencias del retraso pero afortunadamente aparte había una cena familiar y apenas comenzaban a llegar mis tías, prima, abuelos y un amigo de la iglesia. La cena fue de puros bocadillos, así que fue fácil sólo comer dos o tres de mis preferidos porque la verdad no tenía hambre.

Mientras platicábamos en familia de todo y nada (el examen, mi viaje, que cómo están mis tíos, que los encargos, que cómo está mi hermana, etc.) me puse en contacto con Azziel por mensajes del celular, porque ya tenía una salida pendiente con él.

Milagrosamente tenía saldo en su celular y me pudo contestar, así que aproveché al primero que se levantó de la mesa para levantarme yo también, tomar un baño, vestirme de nuevo y salir dizque al cine… pero por más rápido que intenté hacerlo, ya era tarde para entrar a alguna función. Ni modo, aprovechamos sólo para platicar de varias cosas (sobre mi viaje, su familia, mi familia, este Blog, la escuela, etc.). Lo acompañé a cenar, luego entramos a Shooter’s el tiempo justo para que lo conociera y en seguida retornamos a nuestras casas.

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Entrega atrasada [2/8]

Viernes 20 de enero de 2006
Recuerden que generalmente cuento lo que sucede el día anterior. Así que aquí leerán sobre mis actividades del jueves.

Ese día me levante relativamente temprano, pues era el día de mi partida y ya saben que dejo las cosas para lo último. Entre las cosas que tenía pendiente era comprar algún libro en algún Sanborns aprovechando que había una promoción en compras con la tarjeta Premia de Banamex (la que da puntos).

Afortunadamente, a la vuelta de la casa hay un Sanborns al que mis tíos le agregan el mote de “Pajaritos” porque en el área de restaurante, al final, se tiene un jardín en el que revolotean varias especies de aves de lindo plumaje. Incluso a veces, alguna de ellas vuela por todo el restaurante y regresa a su área con vegetación.

Se me hizo curioso, mientras desayunaba cómo algo así es de gran atractivo en la gran ciudad. Me recordó cuando trabajé 2 semanas en Tulum, hospedado en un hotel tipo rústico pero con servicios… no me sentía a gusto y, sin embargo, un chilango que igual trabajaba ahí pidió ir a un bungalow, junto a la playa… y él se sentía en el paraíso porque lo arrullaba el mar y lo despertaba el sol. ¡Qué cosas, no?

En fin, que compré un libro choncho-choncho sobre HTML y sus derivados (a ver si termino de aprenderlo ya por arte de magia). Además del descuento, pues era la primera vez que usaba la tarjeta esta de los puntos, así que digamos que me salió “gratis” el librajo. Compré unas golosinas (encargos) y una tobillera para lo del pie y ya retorné a la casa.

Dejé la compra y volví a salir, ahora al Liverpool de Insurgentes Sur porque tenía el pendiente de un perfume que me había encargado Ismael y no lo había encontrado en ningún otro lado. Afortunadamente ahí sí lo encontré y ya lo compré. En la sección de librería vi la continuación de la saga de Los Reyes Católicos y la compré. Por cierto, en la compra de cada 100 pesos de esa editorial te dan un boleto de una rifa de un viaje a Los Cabos.

Regresé a casa y no había nadie. Así que comencé a escribir el principio de lo que fue el registro anterior. Sin embargo, al poco tiempo llegó mi familia y ya me puse a charlar con ellos de varios asuntos con lo que se fue el tiempo y ya sólo pude empacar, pedir un taxi y salir hacia el aeropuerto.

Para esto, ya me había puesto en contacto con Jaime para vernos ahora sí. Llegué a la Ciudad Blanca aproximadamente a las 11:00 de la noche, tomé un taxi y me trasladé a un hotel. Tomé un baño y me alisté. Salí a tiempo para encontrarme con mi cuatísimo. Tomamos un taxi y nos fuimos a un antro.

Nos la pasamos bien “actualizándonos”, comentando este Blog, “cheleando” y hasta medio bailando. El antrillo no estuvo mal y por ser jueves no estaba lleno a reventar. No hubo show pero sí de esos espectáculos de cabina de baño transparente con regadera… ya saben. :-)

Salimos más o menos a las 4:00 de la madrugada y nos dirigimos, como marca la tradición, al mercado a comer tortas de cochinita. :-D Después del desayuno, Jaime se fue a su casa y yo al hotel. Quedamos en vernos para almorzar al día siguiente y me quedé pensansando si me regresaba a casa al día siguiente o hasta el sábado.

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Viviendo de prisa…

No, no se trata de la canción de Alejandro Sanz, sino de las carreras que siempre ando dando de aquí para allá por todas las cosas que tengo que hacer o ver en estos escasos 12 días de libertad. De hecho, suceden tantas cosas que estaba pensando en escribir un post mejor por cada una, pero ahora el problema es el tiempo… je je je Así que ni manera, resumiré las últimas 34 horas en uno solo.

El lunes que llegué por la noche me encontré con la noticia de que mi nena querida me cancelaba la salida porque no había conseguido nana… Ni modo. :-( Así las cosas, cuando ya pensaba quedarme en casa para descansar de las dos semanas anteriores, me llegó un mensaje al celular de una persona con la que había tenido ciber-contacto los últimos días para vernos, conocernos y charlar.

Sobre esa salida no tengo mucho que contar, más que resultó “pan con lo mismo” y no me ocupó más tiempo que unas cuantas vueltas por el malecón. Ni a cenar fui porque olvidé llevar la cartera… :-)

Al día siguiente, ya tenía el compromiso del desayuno con Manuel y ¡eso sí que se disfruta, me cae! Fuimos por vez primera (juntos) al restaurante del Hotel Plaza Campeche que, dicho sea de paso, es el único en Campeche con servicio de WiFi. Como tenía que mostrarle mis regalos decembrinos, pues propuse ese lugar.

La plática fue exquisita, al igual que los alimentos. Yo comi unas crepas de flor de calabaza bañadas de salsa d chile poblano con granos de elote. Él pidió el típico “desayuno campechano” (huevos revueltos con cazón) y, por cierto, que Manuel tuvo que darle una cátedra culinaria de cómo se sirve tradicionalmente dicho plato al capitán de meseros. Lástima en verdad que el tipo sólo “acertó” a decir “¡Aaaaaahhh! Pero eso era antes”, y se retiró. Pobre… si supiera que estaba hablando con el escritor de varios libros de gastronomía…

Y a propósito de libros, me dió gusto saber que ya saldrán 10 nuevos libros de su autoría. Seis de ellos dedicados a modismos y 4 serán una ¡Enciclopedia del Folcklore Campechano! Wow! Espero poder leerlos pronto. También fue un libro lo que me obsequió esa mañana mi intelectual amigo. Se trata de “La Reina Cautiva” de Jean Plaidy y trata de la vida de María Estuardo.

Después del desayuno, de las fotos de rigor “para probar los artefactos” y de saludar a quienes se encontraban por ahí terminamos el agradable encuentro y nos despedimos con un abrazo. Me alegró, sobre todo, saber que la salud del “Cepillo” va en mejoría.

Después del desayuno me dirigí al trabajo de Carlos. Fue su cumpleaños ayer y tenía toda la sana intención de ir a saludarlo pero… cuando llegué al edificio me di cuenta que no tenía identificación alguna en las bolsas. :-( Ni modo, ya le tengo dicho que me de un salvoconducto para entrar y salir a cualquier hora y por cualquier puerta, pero no ha querido… Así que ni manera, me tuve que comer el postre que llevaba para él y ya lo veré en otra ocasión.

Por la noche, ahora sí, se dió la cená cancelada la noche anterior. Fui por la “cuñada” que no sé bajo qué promesas aceptó ser nana. Después fui por Gema, dejamos a la nana ahí y nos lanzamos a cenar. Aunque normalmente salimos, esta ocasión fue especial, no sólo porque era con motivo de su cumpleaños sino porque fue de las pocas veces que hemos salido de noche.

Fuimos a cenar a un lugar de carnes y tacos, unas bebidas y mucha plática para ponernos al día en los acontecimientos. La pasé muy bien, la verdad, riéndonos de muchas cosas y analizando otras… y hubo un brindis en el que jutamos todos los buenos deseos de año nuevo y por su cumpleaños.

Como ahí las carnes son buenas, pero los postres no, pues salimos y nos fuimos a otro lado a comer exclusivamente el postre acompañado de un café. :-) Estuvimos hasta que vimos que el lugar estaba prácticamente vacío y la mesera se acercaba cada 5 minutos a preguntar “¿desean más café?”… y como al buen entendedor, pocas palabras bastan, pues ya pedimos la cuenta y nos retiramos.

Hoy, las carreras siguen… Ya les seguiré contando.

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