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Domingo espiritual… bueno, no tanto.

Hoy, después de varios meses de no hacerlo, fui a la iglesia. Tal vez por no ser “la de costumbre” estuve hasta cierto punto entusiasmado con la idea. Con decirles que hasta el despertador puse y, la verdad, me gustó el ejercicio de ver cómo el estilo de vida de la gran ciudad influye incluso en la vida religiosa.

Para empezar, en esta iglesia realizan un culto a las 9:00 de la mañana, seguido de la escuela dominical (10:30 am) y de otro culto (medio día). Lo curioso es que el programa de las 9:00 es exactamente el mismo que el de las 12:00. Está pensado para que, por ejemplo, algunas personas lleguen a las 9:00 y participen del primer culto y la escuela dominical y ya se pueden ir (que es lo que hicimos nosotros). Otros, pueden llegar a las 10:30 y participar de la escuela dominical y el segundo culto.

Yo, la verdad, creo que llegaría nada más al segundo culto y ya, porque ya ven que la escuela dominical desde chico me gusta muy poco. :-p Lo que sí me gustó es algo que vi, ocupando unas cuantas bancas adelante en la tercera columna de bancas (yo estaba en la segunda columna, de izquierda a derecha). Complexión delgada, cabello atado con una liga formando una cola y una fineza que… ¡Uuuh! Además, cuando le tuve de frente, unos ojos, unas cejas y una naricita… Wow!

Otra cosa que noté: Se canta como un susurro… nada que ver con cantar a voz en cuello a los que estaba acostumbrado. Me puse a pensar en eso y me parece que para muchas de las personas ahí reunidas, esos momentos son parte también de salir de la rutina diaria, incluyendo los ruidos.

Lo que me encantó: el uso de la tecnología. Tienen un buen proyector que junto con una laptop hicieron las actividades más interesantes. Las letras de todo lo que se cantó fueron apareciendo una tras otra, al igual que diapositivas que acompañaron el sermón, todas muy bien preparadas y presentadas. Ya solo faltó que también proyectaran las lecturas, así uno no tendría que ir cargando nada… ja ja ja ja ja

El proyector fue también muy útil porque durante el ofertorio, van presentando todos los avisos… casi casi como se hacía antes en los cines. Je je je Desde las actividades semanales, hasta cosas como que “los que deseen inscribirse a tal curso”.

Lo que me agarró de sorpresa es que hubo Comunión. Pero contrario al sentido acusatorio al que estaba acostumbrado, esta vez sólo oí algo como “pueden participar, teniendo en cuenta que Él nos acepta como somos”.

Lo que no me gustó es lo que de por sí no me gusta en ninguna iglesia: eso de quedarse a saludar a todo mundo a la salida. :-/ Pero bueno, tanto mi tía como mis primos tenían asuntos que atender o qué ponerse de acuerdo con otras personas. Igualito a como hacen mis papás y mi hermano a la salida de la iglesia en mi ciudad y, pensándolo bien, como hacen todos mis demás familiares en sus respectivas iglesias en cualquier punto del planeta en el que se encuentren.

Lo que si, me dió un gusto escuchar a mi primo de 15 dar una cátedra a una amiga de él, sobre la vida y obra de C. S. Lewis… Definitivamente, la tradición protestante en mi familia es parte de mis raíces y aunque hayan cosas con las que no esté muy de acuerdo, pues no puedo deshacerme nomás así porque sí de algo que es parte de nuestra identidad familiar.

En resumen, le doy un MB! a esta iglesia y sí, claro, me dan ganas de visitarles en otra ocasión.

Por cierto, ya también averigüé que la personita descrita arriba ocupó u ocupa (eso habrá que averiguarlo todavía mejor), la presidencia del grupo de jóvenes… :-D Qué cosas, ¿no?

Después de la iglesia nos fuimos a comer y de retache a la casa en donde pasamos el resto de la tarde viendo películas.

El dolor del pie ha disminuido ya algo. Espero que mañana no me de lata porque tengo otra cita importante.

Aprovechando. Mario, ¿tendrás la dirección o un modo de localizar a Francisco?

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