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Entrega atrasada [5/8]

Lunes 23 de enero de 2006

En domingo es que para mí inicia la aventura del trabajo. Me levanto casi inmediatamente después de que mi familia sale para la iglesia, aunque en esta ocasión todavía alcancé a mi mamá en casa el tiempo suficiente para que me dejara encargado de apagarle a la comida a tal hora.

Pongo a cargar todos los aparatitos que llevo conmigo, checo correos, reviso el estado del tiempo y hago la maleta… Camisas, playeras, ropa interior, calcetines, etc… todo en número suficiente y comparado con el check list mental que dejan 4 años de hacer este viaje cada mes. Se toma en cuenta el clima, la época del año, la probabilidad de mal tiempo.

Luego siguen los artículos de higiene personal. No los meto a la maleta de una vez pues todavía tengo que usarlos pero sí digamos que quedan ya separados y a mano. Hay otras cosas que nunca salen de la maleta y que van y vienen conmigo. Por eso, cuando las sacan de ahí, me han llegado a causar estragos… como la vez pasada que me dio gripe y el Sensibit D no apareció por ningún lado. :-/

Luego viene la mochila de mano. Todos los aparatejos tecnológicos ahi van; el estuche de CDs (mi principal herramienta de trabajo), la memoria, la Pocket (en la que ya tengo grabados todos los procedimientos; ya me los sé de memoria pero siempre es bueno traerlos a mano)… el iPod, el celular, la credencial, la gorra, los libros, un DVD por si me da ganas de ver algo… los audífonos para usar el Skipe, la chamarra.

Regresa mi familia y nos sentamos a comer. Los alimentos en mi casa los domingos siempre son frugales y/o sencillos… o se compran. Pruebo por última vez en este mes comida casera… mmmmm :-D Ahora seguirán dos semanas de comer en restaurante. Créanme, llega a cansar. Con gusto cambiaría el “pavo en salsa de ciruela” por un “relleno negro” y el “lomo al horno con piña” por un “frijol con puerco”. Ni hablar…

Salgo, como siempre, 15 minutos antes de la hora señalada en el boleto. Las carreras de última hora y los “te va a dejar el camión” de mi familia, aderezados con besos y abrazos son la despedida. No alcancé esta vez la llamada de mi hermana. Me lleva mi papá y entro a la terminal justo en el momento que anuncian por primera vez “Pasajeros con detino a Carmen…” (lo sé porque veo que en ese momento se levantan varias personas de sus asientos y se dirigen a los andenes).

Ya en el autobús, veo con quién me tocó compartir asiento… Nadie interesante, así que más vale clavarme los audífonos y dormir todo el viaje.

Después de 3 horas de viaje, llego a Carmen. Tomo un taxi (pésimo servicio, el peor) y me voy al hotel. Me registro, entro a la habitación, tiro las maletas y corro al baño… “Aaaaahhh”, ya me andaba… :-Þ Le envío un mensaje a Sergio avisándole que ya estoy en Carmen, me contesta que me va a ver al hotel en unos 45 minutos, tiempo que yo aprovecho, primero, para salir a dar una caminada al centro y comprar alguna chuchería y, segundo, para tomar un baño y ponerme algo más apropiado para salir que para viajar.

Llega Sergio y después de un rato nos vamos al cine. Esta vez algo de melcocha con “Amor en juego” (Drew Barrymore y Jimmy Fallon). Una historia con todos los ingredientes para mandarse al diablo el uno al otro pero que, de repente, se dan cuenta que se aman… Yo no sé qué le pasa al cine o si de plano escojo ver películas realmente huecas. En fin, seguirá siendo mi entretenimiento preferido, así que mejor me callo.

A la salida, el hambre ya me acosaba, así que nos dirigimos a “El Portón” que acaban de abrir en Cd. del Carmen. Nunca había comido en uno, así que como primera impresión me gustó. Habrá que ver en otra ocasión, a la hora de la comida para poder dar un mejor diagnóstico.

La charla con Sergio tomó, por enésima vez, el sendero de su problema para manejar la soledad y su “necesidad” de encasillar las situaciones en esquemas. Nuevamente le explico que eso de los esquemas es sólo un punto de referencia, un estado óptimo pero que no es un hecho que se refleje en la vida real como por arte de magia.

Cuando me doy cuenta es media noche y eso significa que sólo podré dormir cuatro horas y media… ¡Uuuuufff! Nos despedimos, tomo un taxi (¡cómo los odio en Carmen!), me voy al hotel y me obligo a dormir.

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Entrega atrasada [2/8]

Viernes 20 de enero de 2006
Recuerden que generalmente cuento lo que sucede el día anterior. Así que aquí leerán sobre mis actividades del jueves.

Ese día me levante relativamente temprano, pues era el día de mi partida y ya saben que dejo las cosas para lo último. Entre las cosas que tenía pendiente era comprar algún libro en algún Sanborns aprovechando que había una promoción en compras con la tarjeta Premia de Banamex (la que da puntos).

Afortunadamente, a la vuelta de la casa hay un Sanborns al que mis tíos le agregan el mote de “Pajaritos” porque en el área de restaurante, al final, se tiene un jardín en el que revolotean varias especies de aves de lindo plumaje. Incluso a veces, alguna de ellas vuela por todo el restaurante y regresa a su área con vegetación.

Se me hizo curioso, mientras desayunaba cómo algo así es de gran atractivo en la gran ciudad. Me recordó cuando trabajé 2 semanas en Tulum, hospedado en un hotel tipo rústico pero con servicios… no me sentía a gusto y, sin embargo, un chilango que igual trabajaba ahí pidió ir a un bungalow, junto a la playa… y él se sentía en el paraíso porque lo arrullaba el mar y lo despertaba el sol. ¡Qué cosas, no?

En fin, que compré un libro choncho-choncho sobre HTML y sus derivados (a ver si termino de aprenderlo ya por arte de magia). Además del descuento, pues era la primera vez que usaba la tarjeta esta de los puntos, así que digamos que me salió “gratis” el librajo. Compré unas golosinas (encargos) y una tobillera para lo del pie y ya retorné a la casa.

Dejé la compra y volví a salir, ahora al Liverpool de Insurgentes Sur porque tenía el pendiente de un perfume que me había encargado Ismael y no lo había encontrado en ningún otro lado. Afortunadamente ahí sí lo encontré y ya lo compré. En la sección de librería vi la continuación de la saga de Los Reyes Católicos y la compré. Por cierto, en la compra de cada 100 pesos de esa editorial te dan un boleto de una rifa de un viaje a Los Cabos.

Regresé a casa y no había nadie. Así que comencé a escribir el principio de lo que fue el registro anterior. Sin embargo, al poco tiempo llegó mi familia y ya me puse a charlar con ellos de varios asuntos con lo que se fue el tiempo y ya sólo pude empacar, pedir un taxi y salir hacia el aeropuerto.

Para esto, ya me había puesto en contacto con Jaime para vernos ahora sí. Llegué a la Ciudad Blanca aproximadamente a las 11:00 de la noche, tomé un taxi y me trasladé a un hotel. Tomé un baño y me alisté. Salí a tiempo para encontrarme con mi cuatísimo. Tomamos un taxi y nos fuimos a un antro.

Nos la pasamos bien “actualizándonos”, comentando este Blog, “cheleando” y hasta medio bailando. El antrillo no estuvo mal y por ser jueves no estaba lleno a reventar. No hubo show pero sí de esos espectáculos de cabina de baño transparente con regadera… ya saben. :-)

Salimos más o menos a las 4:00 de la madrugada y nos dirigimos, como marca la tradición, al mercado a comer tortas de cochinita. :-D Después del desayuno, Jaime se fue a su casa y yo al hotel. Quedamos en vernos para almorzar al día siguiente y me quedé pensansando si me regresaba a casa al día siguiente o hasta el sábado.

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